viernes, julio 19, 2024
Mi soledad y yo
martes, noviembre 23, 2021
Simplemente yo
domingo, abril 29, 2018
Recordando
Hoy viendo una serie del 96 me recordaba adolescente viéndola, recordándola al otro día porque todo lo que veía daba siempre vueltas en mi cabeza una y otra vez.
Me recordaba con una blusa celeste a rayas sentaba, escuchando música y haciendo tareas.
Me recordaba caminando hacia la urba San Pedro. Me recordaba sentada en unos escalones conversando quien sabe de qué pero riendo, siempre riendo.
Recordaba mis preocupaciones y mis tristezas.
Hoy también hace frío, igual que en aquellas épocas. Todo es distinto ahora pero me doy cuenta que en el fondo muy en el fondo de manera casi imperceptible, yo sigo siendo la misma.
sábado, junio 24, 2017
Mi querido Perú
Si una joven casi es violada y procede atemorizada a refugiarse a una comisaria a buscar protección con nuestros policías, se burlan de ella y la regresan a su casa. Si tiene la suerte de toparse con un buen policía, se topa con un mal fiscal, si tiene la suerte que ser oida se cruza con un juez corrupto si no es asi la burocracia hace que pasen años y años y no encuentre justicia y vive atemorizada pensando que ese hombre que anda suelto puede tomar represalias e intentar lastimarla nuevamente. La justicia le enseñó que su vida no vale nada.
Si un conductor comete un delito pero tiene «vara» seguirá en las calles cometiendo las mismas imprudencias porque aprendió que la vida de los demás y la suya misma no tiene valor. Y si uno que es sancionado por delitos menores es capturado, concluye que las personas que hacen lo correcto no valen nada.
Una empresa pequeña tiene una deuda y le cierran el local sin poder generar ingresos ni poder pagar su deuda, mientras que otras empresas grandes tienen millonadas en deudas y siguen trabajando. El pequeño empresario piensa que por ser pequeño no es considerado, sufre un maltrato.
Si una comunidad harta de tantos robos decide defenderse porque todavia le queda algo de amor por su propia vida y la justicia defiende al delincuente antes que a la población, estos terminan por creer que realmente su vida no vale la pena.
Luego nos preguntamos porqué tanta muerte es este país. Si el Estado y nuestras autoridades al no protegernos nos hacen sentir que no valemos. Si ante tanta corrupción cada vez nuestra autoestima está por los suelos. Si la autoestima es seguridad ¿qué seguridad tenemos hoy en día?
De qué nos sorprendemos que estos jóvenes hayan aceptado un trabajo donde los trataban como esclavos. Donde trabajaban encerrados como animales. Si ante tanto desamparo nada importa, ni nosotros mismos.
Hoy lamentamos las muertes de esos jóvenes en un incendio, todos sentimos la misma desesperación al saber que estaban vivos esperando un rescate que no puedo darse. Pero, hasta cuando diremos NO ante tanta autoridad corrupta.
La ignorancia sumada a la nula autoestima dan personas agradecidas porque alguien que los visita y les lleva politos, sin importar la corrupción que traen. ¿Quién es el culpable? ¿El pueblo? ¿el Estado?
Lo cierto es que nuestra sociedad se está convirtiendo en una sociedad sin alma donde nadie importa, donde ser «legal» no vale la pena, donde el olvido de nuestras autoridades nos han minimizado tanto que ya nadie valora nada, ni siquiera su propia vida.
miércoles, agosto 24, 2016
Madre solo hay una
Todos tiene una madre, yo creo que tuve dos. Cuando era niña tengo recuerdos de una madre cariñosa, buena y que se desvivía por cuidarnos, de aquellas típicas madres abnegadas que aguantaban de todo y anteponían todo por sus hijos.
Sin embargo, también tengo recuerdos de otra madre, la que me decía que era mala, la que resaltaba mis defectos, la que me excluía de todo, la que me hacía sentir sus preferencias y; claramente no era yo la preferida.
Esa madre me ha perseguido hasta mi adultez, por lo que decidí alejarme de casa. Esa madre que me perseguía con su mirada para gritar si algo hacía mal, la que claramente se avergonzaba por como soy, la que se resignó a tener una hija como yo.
Tuve la fuerte convicción de hacerla cambiar de opinión, de hacer las cosas bien para que ella lo note y deje de pensar que soy la mala, la floja, la rebelde. Nunca lo logré. Me fui de casa derrotada y me olvidé de su sombra y fui yo completamente sin que me afecten más sus palabras. Esas palabras que repitió tanto que todos lo creyeron y hasta yo me la creí.
Liberada de ella, pude hacer muchas cosas sola. Evitaba verla para que no me juzgue en todo mi proceso, jamás obtuve un respaldo suyo ante nada y fue bueno para mí.
Aun cuando yo creía que ya no podía decir nada que me molestara, recuerdo claramente el día en que le dije que estaba embarazada, no quería decírselo y quise dejar que se entere por su cuenta, pero la bonita situación que estaba pasando, con todos los cariños y saludos afectuosos por la felicidad de mi embarazo, me hizo pensar que la alegraría: No fue así.
Fue muy fría y nuevamente me catapultó con sus palabras: "ya me imaginaba". No hubo felicidad para ella, supongo que tampoco tristeza porque eso no le afectaba en nada, excepto en la vergüenza de decírselo a su familia. Luego sus llamadas para preguntar como estaba eran solo para decir "ya ves así es el embarazo". En otras palabras, luego de muchos años de librarme de ella todavía podía decirme que siempre esperó que "metiera la pata" y que ahora me aguante. Nunca me felicitó, siempre pensó "ya me imaginaba que arruinaría su vida", porque otro significado no le puedo dar a lo que pasó.
Hoy pienso que tal vez yo no le agradaba mucho ¿por qué tendría que caerme bien mi hijo si su personalidad no es algo que me atraiga? ¿Solo por ser mi hijo debo llevarme bien? yo creo que eso pasaba. Ahora que tengo mi familia, ya dejó de pensar en mí y tampoco me visita mucho. Así es mejor.
Ahora que soy madre la entiendo un poco y la quiero porque sé que es muy duro ser mamá y se sacrifica mucho de uno mismo, tal vez por eso se volvió así conmigo. Pero aunque sacrificas todo cuando son bebés, cuando van creciendo, poco a poco sigues con tu vida y eso es lo que ella hizo y la química entre nosotros no fluyó, yo la quería tanto que quería que fuera feliz conmigo, que no pensara esas cosas de mí y me olvidé de vivir y ser como soy.
Mis dos mamás me enseñaron una gran lección.
El pequeño David
Cuando lo conocí yo estaba buscando amigos y él también. Cuando nos conocimos fuimos amigos inmediatamente. Mas adelante supe que él al igual que yo había entrado al grupo parroquial porque se sentía muy triste. Sus problemas básicamente eran de amor. Él era una persona muy sensible, muy tierna, muy graciosa y romántica era tan femenino que siempre pensé que era gay. Fuimos los mejores amigos y esa sensibilidad suya lo hizo quererme tanto que cuando lo "abandonaba" por un tiempo literalmente lloraba. Aunque nuestras distintas actividades nos alejaban cada vez mas siempre nos hacíamos de un pequeño tiempo para vernos y contarnos todos lo que nos había pasado en el tiempo que nos nos habíamos visto...casi siempre hablaba él.
David fue mi primer mejor amigo, creo que cubrió la falta que me hacía tener una mejor amiga.
Poco a poco y con los años pude saber un poco más de él, supe que cuando nos conocimos acababa de tener una decepción amorosa y que cuando empezamos a hablarnos creyó que se había enamorado de mí. Cuando me lo dijo lo hizo como siempre de ese modo tan peculiar: "yo creí que estaba enamorado de ti pero ya no, ahora sé que eres mi hermana", lo dijo con esa voz de pito que le quitaba cualquier tono masculino que le hayan dado al leer esa frase.
Poco a poco supe que era demasiado sensible para ser un hombre en este mundo. Cuando me contaba que tenía enamoradas pero no quería estar con ellas pensé que en el fondo era gay y todavía no lo sabía, con toda la confianza que nos teníamos le preguntaba si él no había pensado lo mismo, pero estaba seguro que no y creía que algún día encontraría a la mujer ideal para él.
Cuando quería saber sobre su familia él se cerraba y me era difícil entenderlo, aun no sé bien su historia, solo supe que los padres que creyó tener no eran sus padres.
Cuando me vine a vivir a Lima, siempre me asaltaba la duda si lo dejaría de ver para siempre y me reconfortaba encontrarlo, realmente me ponía contenta de verlo.
Un día se fue, así como llegó a mi vida, de repente, de improviso y sin avisar, lo llamé y le pregunté porque no se había despedido de mí y solo me dijo que no le gustaba despedirse que debía irse de Perú y que nunca volvería.
Ahora es feliz en ese otro país que él dice que es suyo porque acá lo trataron mal y nadie lo quiso ni lo ayudó como lo hacen ahora, cuando yo le increpo y le aclaró que acá todavía estoy yo me da falsas esperanzas para tranquilizarme diciendo que vendrá en el momento menos pensado. Pero siempre surge algún imprevisto y cancela todo.
Hoy estoy más segura que nunca que él no volverá, contra todos mis pronósticos será padre y está muy feliz, dice que era lo que siempre soñó y encontró a la mujer de sus sueños. su historia aun no me queda clara pero no me sorprende nada de él siempre fue muy reservado para algunas cosas.
Solo me quedan los recuerdos de nuestra amistad y nuestras locuras y tal vez...tal vez algún día yo vaya por él.
viernes, abril 29, 2016
Anestesia
miércoles, julio 15, 2015
El punto final
jueves, julio 09, 2015
LAS PÉRDIDAS
jueves, junio 04, 2015
MI PEQUEÑO SUPERHÉROE
martes, marzo 17, 2015
Días tranquilos.
En estos días me he sentido tranquila. Demasiado para mi gusto. Como si hubiera vuelto al año 2008 y he recordado muchas cosas. Recuerdo que iniciando ese año algo se rompió dentro de mí y nunca más volví a sentir...no sé si esta bien la palabra apego, pero si lo esta la frase era: nunca mas volví a sentir apego por nada (La película de machín me arruinó la frase).
Ese año viví un episodio oscuro en mi vida pero uno de los más felices. Y de no haber sido por esa falta de "apego" hubiera terminado en tragedia.
También conocí a alguien que por mi falta de "apego" me dejó. Nunca nadie me había dejado pero gracias a esa falta de apego no me di ni cuenta que se fue. Si no fuera porque una vez me llamó en la madrugada no recordaba que se había ido de mi vida. Así de "desapegada" estaba.
También recordé un reencuentro con un amigo ese año, fue muy divertido y conté más de la cuenta.
Esa ruptura dentro de mí me ayudó mucho en la vida, al final quien provocó eso solo me hizo un favor.
Nunca antes me había divertido tanto, tanto tanto que perdía el conocimiento. Nunca antes había conocido a tantas personas a las que ya no recuerdo. Pero sobre todo nunca había sido tan fuerte emocionalmente y tan desapegada a todo.
Hoy a lo único a lo que no me puedo despegar es a mi hermoso hijo...hasta que èl se despegue de mí.
miércoles, abril 09, 2014
IMPRIMA NO DEPRIMA...¡Gracias Quino por el título!
martes, marzo 25, 2014
¿Qué siente una madre al dar a luz?
viernes, marzo 14, 2014
LOS PADRES
sábado, febrero 08, 2014
El amorcho (quinta parte y final…al fin)
El amorcho (cuarta parte)
El amorcho (tercera parte)
sábado, enero 18, 2014
El amorcho (segunda parte)
sábado, septiembre 28, 2013
El amorcho
sábado, agosto 31, 2013
El muchacho de los ojos tristes ...15 años despuès
Llegó una noche de verano a buscarme, estaba igual como lo recordaba: delgado. Yo me sentí muy cambiada a su lado, me sonrío y fuimos a cenar o a tomar algo los detalles ya no los recuerdo bien, le pregunté sobre su hermano, su familia, su trabajo y el respondía todo. Luego empezó a preguntar él sobre mis cosas hasta que llegó la infaltable pregunta "¿estás saliendo con alguien?" detestaba esas preguntas porque te das cuenta que no sales con alguien en plan de amigo. Le conté mi historia bastante resumida y sin ningún detalle "No, estuve con alguien bastante tiempo, terminamos, volvimos y nuevamente terminamos hemos quedado como amigos".
Me contó sobre él que no salía con nadie y que siempre estaba solo, para cortar esa conversación le dije "te ves igualito a como te recordaba del colegio" y él respondió "tú te has convertido en una hermosa mujer" noté que no dejaba de mirarme los pechos porque como era verano usaba un polo con escote. Yo creo que él me recordaba muy flaca y sin pechos así que le llamaba la atención ver que había crecido.
En verdad conversar con él no me divertía mucho, así que tuve que recurrir al tema que siempre nos uniría: la secundaria.
Le pregunté sobre su hermano y su novia de aquellos tiempos y me confesó que fue él quien le insistió que terminara con ella y que nunca más la llamara. Que le molestaba que ella siempre lo tratara mal y que en Lima había conocido una chica que le gustaba, así que solo le dio un empujoncito. Yo le dije que fue muy cruel porque ella sufrió mucho, luego me quedé callada porque pensé que era mejor no meterme en algo que había pasado hace muchos años y que seguro ya nadie recordaba.
Luego me empezó a contar sobre el día en que se declaró y lo mucho que le afectó...yo me quedé muda y solo pude decir "yo estaba muy niña para eso". Me siguió contando que se sintió muy afectado y estuvo con algunas chicas pero sin estar enamorado así que se comportó muy mal con ellas, luego se dio cuenta que ellas no tuvieron la culpa de nada, me habló de una chica en especial que era prima de una amiga mía. Me dijo que se sentía muy mal con ella y que si tuviera la oportunidad de pedirle disculpas lo haría. Mientras él contaba esa historia recordé la vez en que lo encontré en su auto y que simplemente no me habló nada y mientras hablaba con mi amiga de su ex solo se dirigió a mí para decirme "por tu culpa me porté así". Luego de muchos años recién pude entenderlo.
Yo también le pedí disculpas por lo que pude haber hecho y me preguntó si me gustaba alguien del colegio o si había estado con alguien. Mentí y le dije que no, pero por su pregunta supe que algunas personas, incluido él, ya se habían enterado que estuve con un chico de colegio luego de haberle dicho que no a él. Ese será tema de otro post.
Luego de una larga conversación, le dije que debía irme a casa porque tenía que trabajar al día siguiente, me acompañó y se fue.
La siguiente semana me llamó para invitarme a cenar y yo no sé porqué acepté. Comimos chatarra, hablamos entonces empecé a hablar y hablar sobre las cosas que me gustaban y él me escuchaba luego me contó sobre su eterna mala suerte, sobre su familia y otras cosas que no recuerdo porque la conversación no se me hacía agradable que no es lo mismo que decir que fue desagradable.
Luego salimos unas veces más en las que me acompañó a hacer unas compras sentía que era la única manera de salir y no sentirme incomoda, por suerte él disfrutaba de acompañarme a comprar.
La última vez que lo vi fui yo quien lo llamé, debía viajar a Trujillo y todo me abrumaba, cabe decir que llamé a muchas otras personas antes pero nadie podía acompañarme al terrapuerto, así que tuve que recurrir a él que llegó de inmediato, me acompañó y esperó a que el bus saliera.
Cuando volví a Lima traté de evadir toda salida con él ya que me parecía que estaba alimentando falsas esperanzas conmigo y no quería que me odiara por 15 años más, solo hablamos por teléfono y le decía que estaba enferma o que iba a viajar o que ya tenía planes. En esas estaba hasta lograr que se diera cuenta que seriamos solo amigos cuando por azahares del destino salí embarazada (también será tema para otro post) así que tenía bastante con la noticia como para resolver el tema de los demás y me desconecté totalmente, me llamó una última vez y no contesté, luego creo yo que se enteró de mi embarazo. Hasta el día de hoy no lo he vuelto a ver.
Pero en los últimos meses me he dado cuenta que soy una muy mala persona y que he dañado a mucha gente con mi egoísmo, mientras siempre pensé que hacía lo correcto. Poco a poco iré relatando alguna de esas cosas que hasta hoy me he dado cuenta que no estuvo bien.