Falta poco para San Valentín. Solo unas horas. Y lo único que puedo decir es que esa fecha nunca fue especial para mí aunque muchas veces intenté que lo fuera.
Mi primer San Valentín, lo esperé con expectativa, no sabía cómo era. Pero mi enamorado de aquel entonces se peleó conmigo sin razón y creí que la mejor forma para disculparse era ese día...pero nunca llegó. Claro luego descubrí que era un viejo truco usado cuando no se quiere ver a alguien. Yo era muy joven en aquel tiempo y no me di cuenta.
Mi segundo San Valentín fue lindo aunque lo pasé sola. Mi enamorado de aquellas fechas no pudo estar ese día pero llegó un fin de semana antes con un lindo peluche (muy suave)y dispuesto a hacer de ese fin de semana algo inolvidable. Qué tierno verdad? Lamentablemente yo no estaba muy enamorada.
Mi siguiente San Valentín la pasé enamorada pero sin un sol en el bolsillo estuvimos juntos caminando escapando del bullicio comercial y sintiéndonos algo mal de no poder obsequiarnos nada.
El siguiente San Valentín fue con la misma persona salimos con amigos, como un día más. El que le siguió no fue San Valentín, porque él ya no quería estar conmigo sino con otra. El que le siguió (si todavía hubo más)quise hacerlo especial ya que habiamos vuelto pero no lo fue. Los que vinieron después ya no los recuerdo, creo que lo recibimos como amigos.
Mañana será el primer San Valentín con mi recién estrenada familia(y con el mismo). Luego de 8..no de 9 años de estar juntos ya con un bebé le digo adiós a mis ilusiones de pasar un San Valentín como el que pasé hace años.
No habrá un obsequio, un arreglo floral en mi oficina, una invitación a cenar, ni siquiera un beso cariñoso.
Como verán, para mi los 14 siempre fueron días poco especiales y muy alejados del amor sino más bien más cercanos a la amistad.
Por eso para mañana deseo un feliz día a todos amigos y a todos los que lean este humilde post, que por cierto son muy pocos (los amigos y los lectores del post).
Bueno sí, también un feliz día a mi ¿esposo? ¿novio? ¿enamorado? ya no sé qué es pero claro un feliz día para él también que después de nueve años en que me hizo ser muy feliz y muy infeliz también no puedo dejar pasar que lo que siempre hizo bien fue ser un gran amigo como los que ya no hay, y ahora también es un gran padre.
Entonces retomo: Feliz día amigos y feliz día gran papá!
domingo, febrero 13, 2011
jueves, diciembre 02, 2010
Un bebé
Cuando duerme lo miro y lo amo tanto. Cuando despierta temprano y llora siento que lo odio.
Salgo a buscar sus pañales, a preparar su jugo y me desespero porque debo lavarle la ropa, cocinarle, bañarlo, cambiarlo, darle de comer cada tres horas, hacerlo dormir y se me va el día sin que yo pueda descansar. Me lleno de amargura. Me siento frustrada al ver que no puedo hacer todo lo que quiero.
Cuando me abraza, se ríe conmigo y se siente feliz de que esté a su lado me olvido de todo y yo también me vuelvo feliz. Tomo nuevas fuerzas para darle todo lo que necesite.
Salgo a buscar sus pañales, a preparar su jugo y me desespero porque debo lavarle la ropa, cocinarle, bañarlo, cambiarlo, darle de comer cada tres horas, hacerlo dormir y se me va el día sin que yo pueda descansar. Me lleno de amargura. Me siento frustrada al ver que no puedo hacer todo lo que quiero.
Cuando me abraza, se ríe conmigo y se siente feliz de que esté a su lado me olvido de todo y yo también me vuelvo feliz. Tomo nuevas fuerzas para darle todo lo que necesite.
miércoles, diciembre 01, 2010
Un pequeño amor
Cuando lo vi sentí que debía quererlo más, es lo que se acostumbra...pero aún no sentía ese amor avasallador.
Fueron nueve meses en que no fluyó ese sentimiento natural y cuando llegó lo vi lindo pero todavía sentía que no era mio.
"Bésalo" me dijo la enfermera y lo tuve que besar con un poco de verguenza porque no me gusta que me impongan la forma de dar amor.
Cuando se lo llevaron no lo extrañé, cuando me dijeron que pasaría un día en incubadora tampoco. El segundo día que no me lo pude llevar sentí mucha tristeza. El tercer día lo vi tan bello y fui feliz porque faltaba poco para llevarlo. El cuarto día lo vi tan solo que lloré. El quinto día lo extrañé tanto. El sexto día sentía que no podía más. El sétimo día me encontraba en tal desesperación por tenerlo a mi lado que quise llevarmelo a la fuerza. El octavo día no soporté más y lo saqué de allí y nos fuimos a casa a SU casa.
Todo lo que no logró hacer el instinto en nueve meses lo hizo mi pequeño gran amor en ocho días.
Al octavo día ya lo amaba como deben amar las madres sin importar el dolor y el cansancio con tal de que se sienta bien y cómodo. Era tan frágil, pequeño y dulce...era tan mio.
Hoy, a los ocho meses sigue siendo tan frágil, pequeño y dulce y ya no lo puedo amar más porque es algo imposible, es un amor impresionante lo que se siente y aunque en mí no parezca realmente yo haría lo que sea por ese pequeño nene.
No me importa demostrarlo a los demás, yo sé que lo amo hasta la locura y sé que él también lo siente.
Se abraza a mi pecho buscando todo: alimento, calor, sueño, caricias. Y yo le ofrezco todo.
Me mira y se ríe esperando que le sonría para ser feliz y jugar tranquilo.
Busca mis brazos para sentirse seguro y poder entregarse al sueño, confía plenamente en mí.
Por las noches si se quiere despertar basta con mirarme entre sueños para que sonría y vuelva a dormir tranquilo.
Y aún no me explico como alguien tan pequeño puede ser fuente de tanto amor.
Fueron nueve meses en que no fluyó ese sentimiento natural y cuando llegó lo vi lindo pero todavía sentía que no era mio.
"Bésalo" me dijo la enfermera y lo tuve que besar con un poco de verguenza porque no me gusta que me impongan la forma de dar amor.
Cuando se lo llevaron no lo extrañé, cuando me dijeron que pasaría un día en incubadora tampoco. El segundo día que no me lo pude llevar sentí mucha tristeza. El tercer día lo vi tan bello y fui feliz porque faltaba poco para llevarlo. El cuarto día lo vi tan solo que lloré. El quinto día lo extrañé tanto. El sexto día sentía que no podía más. El sétimo día me encontraba en tal desesperación por tenerlo a mi lado que quise llevarmelo a la fuerza. El octavo día no soporté más y lo saqué de allí y nos fuimos a casa a SU casa.
Todo lo que no logró hacer el instinto en nueve meses lo hizo mi pequeño gran amor en ocho días.
Al octavo día ya lo amaba como deben amar las madres sin importar el dolor y el cansancio con tal de que se sienta bien y cómodo. Era tan frágil, pequeño y dulce...era tan mio.
Hoy, a los ocho meses sigue siendo tan frágil, pequeño y dulce y ya no lo puedo amar más porque es algo imposible, es un amor impresionante lo que se siente y aunque en mí no parezca realmente yo haría lo que sea por ese pequeño nene.
No me importa demostrarlo a los demás, yo sé que lo amo hasta la locura y sé que él también lo siente.
Se abraza a mi pecho buscando todo: alimento, calor, sueño, caricias. Y yo le ofrezco todo.
Me mira y se ríe esperando que le sonría para ser feliz y jugar tranquilo.
Busca mis brazos para sentirse seguro y poder entregarse al sueño, confía plenamente en mí.
Por las noches si se quiere despertar basta con mirarme entre sueños para que sonría y vuelva a dormir tranquilo.
Y aún no me explico como alguien tan pequeño puede ser fuente de tanto amor.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)