lunes, marzo 09, 2009

Para el hijo de la novia

SETENTA BALCONES Y NINGUNA FLOR

Setenta balcones hay en esta casa, setenta balcones y ninguna flor.

¿A sus habitantes, Señor, qué les pasa? ¿Odian el perfume, odian el color?
La piedra desnuda de tristeza agobia, ¡Dan una tristeza los negros balcones!

¿No hay en esta casa una niña novia? ¿No hay algún poeta bobo de ilusiones?
¿Ninguno desea ver tras los cristales una diminuta copia de jardín?

¿En la piedra blanca trepar los rosales, en los hierros negros abrirse un jazmín?
Si no aman las plantas no amarán el ave, no sabrán de música, de rimas, de amor.

Nunca se oirá un beso, jamás se oirá una clave...
¡Setenta balcones y ninguna flor!

lunes, agosto 25, 2008

ANOCHE TUVE UN SUEÑO

Él me desconcierta cuando me mira, cuando me acaricia. Cuando me sonríe y ejerce su espíritu paternal sobre mí. Cada vez que lo veo, no siento amor, pero basta una sonrisa suya o un acercamiento y empiezo a dudarlo.

Cuando no me mira me siento mejor, cuando paso demasiado tiempo sin verlo pienso que es como debe ser y me adapto a olvidarlo. No sé si él intenta lo mismo que yo cada día pero luego de nuestros intentos por alejarnos, vienen los besos, besos que indican que hubo nostalgia. Intento evitarlos pero es tarde las cosas avanzan cada vez más.

Entre más me alejo más me busca, la culpa me mata, no puedo decir ni una sola palabra, no puedo poner un alto. La vergüenza me gana. Es un poco tarde para decir lo que debí decir en un principio.

Sé que es una aventura, sé que no significa nada, ni para él ni para mí. Pero cuando nos buscamos sin querer hacerlo y nos abrazamos sin esperar nada más, nos preocupamos. Cuando decido acabar con todo, llega un beso sin malicia que me descoloca. Cuando correspondo a ese beso con caricias él también se aturde. Sabemos que es una locura, evitamos hablarlo o pensarlo porque ni siquiera vale la pena intentarlo.

Sé que le gusto y me gusta, pero la diferencia lo hace irrazonable. Nos amamos un momento y nos vamos, él a su casa y yo… no sé a dónde volver.

Esto fue la historia de mi sueño que, como todos mis sueños, fue algo particular.

viernes, abril 18, 2008

Verdades a medias

Sigo inventando cosas en mi vida o tal vez mi mente las inventa y las mezcla con la realidad. Ahora creo que soy la peor persona del mundo, los motivos no los sé bien (tal vez no existen) pero nunca pensé que estas cosas pasarían, menos a mí.

A pesar de todo me gusta vivirlas, sé que al final terminaré mal como la gran cantidad de gente que pasa por lo mismo, pero lo peor que me puede pasar es quedarme sola...que más da, siempre lo estuve.

Pero pase lo que pase, y si alguien lee estos escritos, quiero que sepan que amo a mi familia más que nada en el mundo y amo a todas las personas cercanas a mí y que siempre seguiré siendo la misma para ellos.

Y para que este post no parezca testamento aquí les va otra historia más de las que no son del todo reales:



Una noche decidí salir con una amiga a un pub y conocí a un joven amigo de ella. Conversamos como si fuéramos amigos de toda la vida, de vez en cuando me suele courrir eso con algunas personas, cada vez es más de vez en cuando. Me agradó mucho, hacía tiempo que no podía conversar con nadie y volvimos a salir, hasta que noté que buscaba algo más.
Casi siempre soy excéptica a creer que alguien me quiere, así que no creí en sus palabras, además ¿cómo alguien podría enamorarse de mí sin conocerme? y conociéndome las razones serían menores.
Decidí seguirle el juego y creer que estábamos enamorados, así tal vez podía dejar de vivir esa historia que hasta hoy no he podido dejar. Salimos juntos por muchos días, casi dos meses para ser exactos y todo fue muy bonito, pero tuvimos que separarnos por la razón más simple del mundo: Yo duermo demasiado y él sufre de insomnio.